LENGUA ESPAÑOLA: Los Pronombres

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Los Pronombres sustituyen a un sustantivo; por tanto, no lo acompañan. Conciertan con él en género y número.

 

Entran dentro de este grupo:

 

Posesivos.- Indican a quién pertenece lo nombrado por el sustantivo.

 

Cuando funciona como adjetivo (ya veremos su función como pronombre) contrae los términos mío/mía=mi; tuyo/tuya=tu; suyo/suya=su y sus correspondientes plurales.

 

Un sólo poseedor: Singular: mío, tuyo, suyo. Plural: míos, tuyos, suyos.

Varios poseedores: Singular: nuestro, vuestro, suyo (de ellos). Plural: nuestros, vuestros, suyos.

 

Demostrativos.- Indican la cercanía o lejanía de lo nombrado por el sustantivo.

 

 

Masculino

Femenino

Singular

éste, ése, aquel

ésta, ésa, aquella

Plural

éstos, ésos, aquellos

éstas, ésas, aquellas

 

Numerales.- Nos indican la cantidad de elementos u orden de los mismos.

Cardinales.- Uno, dos, tres, cincuenta y dos, etc.

 

Ej: Los tres eran hermanos.

 

Ordinales.- Primero, cuarto, vigésimo sexto, etc.

 

Los numerales fraccionarios indican una parte de un todo. Ej.: medio, 1/2; tres cuartos, 3/4; la mitad; etc.

Los numerales multiplicativos indican un múltiplo: Doble, triple, cuádruple.

Indefinidos.- Muestran imprecisión en cuanto a la cantidad de elementos representados por el sustantivo.

Alguien, alguno/a, cualquier/a, demasiado/a, escaso/a, mismo/a, nadie, ninguno/a, poco/a, mucho/a, otro/a, tan/tanto/tanta, todo/a, varios/as, uno/a,

Sin género: bastante, demás, quienquiera (plural: quienesquiera), tal (tales).

 

"Más" y "menos" son adjetivos indefinidos  cuando acompañan a un nombre o sustantivo, si van solos son ADVERBIOS.

 

Interrogativos.- Son palabras que preguntan acerca de un elemento de un grupo o por el número de elementos de ese grupo.

Invariable: Qué

 

Variables: Cuál/cuáles; cuánto/as; cuántos/as

 

Ej. : Me gustaría saber qué pasó o ¿cuántas necesitas?.

Al ir entre admiraciones, estos mismos se convierten en Exclamativos.

 

Ej.: ¡Cuánto podría contar!

 

Personales.-

 

Con la denominaci de pronombres personales se agrupan varias palabras, en número limitado, cuyo contenido se refiere a la noción de

persona gramatical. Esta noción abarca a los tres elementos externos a la lengua que intervienen en todo acto de habla: el hablante, el interlocutor

y el conjunto de todo lo demás.

Cuando la lengua expresa diferenciadamente cada uno de estos tres componentes, se reconoce la persona. Se distinguen tres:

primera persona (mediante la cual el hablante se designa a sí mismo),

 segunda persona (con la cual el hablante designa a su interlocutor)

 y tercera persona (que el hablante emplea para designar todos lo que no participan en el coloquio).

Las unidades con que se designan en español las personas son las siguientes:

Primera persona

Yo. Mí (Conmigo), Me

Nosotros, Nosotras, Nos

Segunda persona

Ti (Contigo), Te,

Vosotros, Vosotras, Os

Tercera persona

Él, Ella, Ellos, Ellas, Ello (neutro)

Sí (Consigo)

Lo, La, Le,

Los, Las, Les,

Se

La función desempeñada en los enunciados por estos pronombres personales no es homogénea ni unitaria.

Unos cuantos ( me, nos; te, os; lo, la, le, los, las, les, se) carecen de acento en su significante y, por ello, requieren combinarse en la secuencia con otra palabra (un verbo o un derivado verbal).

Los demás poseen acento, por lo cual casi todos pueden aparecer aislados como unidad fónica y sintáctica autónoma (yo, nosotros, nosotras; tú, vosotros, vosotras; él, ella, ello, ellos, ellas)

y los otros tres constituyen un grupo fónico con una preposición (a mí, de ti, en sí, con sus formas especiales conmigo, contigo, consigo).

Hablaremos primero de los pronombres personales  dotados de acento; las formas átonas se estudiarán más adelante.

Los llamados pronombres personales tónicos constituyen en realidad una subclase de los sustantivos, puesto que coinciden con éstos en su función, y, al menos parcialmente, entrañan unos mismos tipos de accidentes o morfemas (el número y el género). Los llamaremos, pues, sustantivos personales.

Su referencia se restringe a la mera mención de la persona. Se distinguen, pues, personales de primera persona, de segunda y  de tercera.

La persona

En cada situación de habla concreta, existe un hablante y un oyente.

La referencia a la realidad que hacen los personales de primera y de segunda persona es forzosamente única e inequívoca. No importa que de

una situación a otra pueda variar la alusión, y que, como suele decirse, la significación de los personales sea «ocasional»: el que habla puede ser

Juan, o Pedro, o María, y el oyente Enrique, o Luisa o su hermana; pero en realidad, lo ocasional no es el significado, sino lo denotado en cada

acto de habla. También conviene advertir que, si solo hablan los seres humanos, estas dos personas gramaticales designan por necesidad seres humanos, a no ser que figuradamente humanicemos otros objetos (como sucede en las fábulas y en otras ficciones) y los dotemos de la fingida capacidad de hablar. En cambio, la tercera persona es aplicable, en una misma situación, a multitud de objetos (todo lo que no sea el hablante y el

oyente): puede referirse a personas humanas, a animales, a cosas físicas o mentales.

 

El género

 

 Con el contenido léxico de persona, se asocian en los personales, como en el sustantivo, los morfemas o accidentes de género y número: por

ejemplo, en él, junto a tercera persona, están presentes el género masculino y el número singular, y en ellas el femenino y el plural. Pero no llevan artículo o determinante.

 

No todos los sustantivos personales admiten distinciones de género. Combinadas con el número singular, la primera y la segunda personas

son indiferentes al género: yo, tú (mí, ti, conmigo, contigo) pueden referirse a entes que, en otras circunstancias, serían manifestados con sustantivos

masculinos o femeninos: en Yo soy el primero, Yo soy la primera la unidad yo hace referencia en cada caso a entes de distinto género, aunque es

indiferente a esa distinción. Pero combinadas con plural, la primera y la segunda personas recuperan la diferencia de género, mediante variaciones

del significante análogas a la más frecuente en los sustantivos comunes (la alternancia /o/-/a/): nosotros, vosotros, masculino; nosotras, vosotras, femenino.

Con la tercera persona reaparecen todas las variaciones de número y género (incluso el neutro, como en el artículo y los demostrativos, ):

singulares, él masculino, ella femenino; neutro ello;  plurales, ellos masculino, ellas femenino.

 

El número

 

 La oposición de número de los personales de primera y segunda persona (yo/nosotros, nosotras; tú/vosotros, vosotras) no es rigurosamente paralela

a las referencias que efectúan singular y plural con los personales de tercera y en general con los sustantivos apelativos. Si se dice la casa

podemos aludir a un objeto único de esa clase, y cuando decimos las casas se hace referencia al conjunto de varios objetos de la misma clase. Y lo

mismo ocurre con ella (que alude a un ente concreto de la clase de las terceras personas) y ellas (que identifica a un conjunto de varios entes de

la clase de las terceras personas).

 

En cambio, con nosotros no señalamos un conjunto de primeras personas (yo+yo+yo...), sino un ente de primera persona (yo, que en cada situación es único) acompañado de otro u otros entes de distinta persona (o sea: nosotros equivale a «yo y otros conmigo»).

De igual modo diríamos que vosotros se refiere a «tú y otros contigo».

Sin embargo, a pesar de estas circunstancias referenciales, no deja de ser gramaticalmente plural el significado de estos sustantivos personales.

Ausencia y presencia del personal como sujeto

 Como se verá más adelante , el morfema de persona incluido en el verbo distingue ya cuál de las tres funciona como sujeto gramatical,

y así no resulta muy necesaria la presencia de un sustantivo personal para señalar un sujeto explícito:

en canto, cantas, canta, están ya expresas como sujeto las personas primera, segunda y tercera, respectivamente.

No obstante, es frecuente la aparición de un personal en esa función de sujeto explícito, y no solo en los casos de coincidencia fónica de las formas verbales (como cantaba, cantaría, cante, en que no se distingue la primera de la tercera persona), ni en el caso de la tercera persona (donde la distinción de géneros del personal puede aportar mayor precisión acerca de la referencia concreta al sujeto). También pueden aparecer yo y tú, aunque su referencia personal es evidente e inequívoca en cada acto de habla. Por tanto, la aparición de los sustantivos personales en estos casos de redundancia, tiene marcado carácter enfático y expresivo, y trata de contraponer la persona aludida a las otras:

Eso me dijo, y yo le quité la tranca y él se marchó .

A su hermana le contrariaba la actitud del Azarías, porque ella aspiraba a que los muchachos se ilustrasen .

Y eso no puede ser, vosotros lo estáis viendo, pero la culpa no la tienen ellos .

Yo te digo lo que hay, luego haces lo que te dé la gana .

No se trata de lo que tienes, sino de lo que enseñas, que eres más espectáculo que el espectáculo .

Digo [...] que habrás de atender al portón, como antaño .

Otras particularidades

 Aunque, en principio, los personales de tercera persona masculinos y femeninos pueden referirse a cualquier tipo de objeto, parece que

en la función de sujeto explícito solo se utilizan cuando aluden a persona humana o ente personificado, según se observa en los ejemplos de arriba,

y restringen así su capacidad denotativa, de acuerdo con los personales de primera y segunda persona.

En otras funciones del enunciado (o como términos adyacentes de un sustantivo), los pronombres personales exigen siempre una preposición,

y en ese caso los de tercera persona pueden referirse también a cosas.

Según se ha visto, en estos casos, los singulares de primera y segunda persona adoptan significantes peculiares (mí, ti). Cuando cumplen la función de objeto directo o de objeto indirecto adquieren el valor enfático y contrastivo que se ha señalado antes en el papel de sujeto explícito, puesto que insisten en la misma referencia expresada por el personal átono que incremente al verbo .

Así en estos ejemplos:

a los demás [...] les sacaba las uñas, mientras que a él, le distinguía

¿qué es lo que te pasa a ti? .

A mí no me importa; el mal es para ti .

ha tenido que salir con él .

pasó el cabo de la soga [...] y tiró de él

adelantó los bastones y apoyándose en ellos

sacó la pitillera, golpeó un cigarrillo contra ella

cavó una hoya [...} depositó en ella al pájaro

si Dios me ha dado estas gracias, no soy quien para avergonzarme de ellas

Pobre de mí.

No estaba a gusto conmigo

No puede nadie contigo.

Otra particularidad de los personales de tercera consiste en la unidad neutra ello. Es de poco uso, pero sus rasgos son paralelos con el artículo lo  y los demostrativos esto, eso, aquello . No existiendo sustantivos con esta variación genérica del neutro, la forma ello no puede hacer referencia a elementos unitarios aludidos o eludidos en la secuencia, sino a segmentos complejos diversos.

Así, en Intercambiaban furtivas miradas cómplices, pero don Pedro [...] no reparaba en ello , lo aludido anafóricamente por ello  es el contenido conjunto

de intercambiaban furtivas miradas cómplices; y  en Ello era que [,.,J Ana, nerviosa, vio aparecer a don Alvaro , ello alude a todo el contexto previo.

 También comporta tercera persona la unidad , paralela a las citadas de primera y segunda mí y ti, puesto que solo se emplea tras una

preposición y adopta el significante consigo en el caso de la preposición con. Discrepa de aquellas por el hecho de ser indiferente al número; mientras

mí y ti comportan singular (opuesto al plural nosotros, vosotros), sí  es compatible también con el plural:

Y los hombres se miraban entre sí .

Y se decía conmovido para entre sí .

Y la Régula, de por sí fogosa, plañía .

Encogió las patas sobre sí misma .

la oprimió contra sí y musitó .

pero no comentó consigo mismo.

Se utiliza esta unidad llamada reflexiva, cuando el objeto de tercera persona a que se refiere coincide con el mismo a que alude la tercera

 persona del sujeto gramatical: en el último ejemplo, si el sujeto de tercera persona que comenta lo hiciera con otra tercera distinta, se hubiera

dicho no comentó con él (ella, ellos, ellas).

 Así como los sustantivos pueden asociarse en grupo unitario con las palabras clasificadas como adjetivos , estos sustantivos personales

solo se combinan con un escaso número de ellos: yo mismo, tú sola, todos nosotros, ellas juntas, a mí solo, contigo mismo, para todos ellos.

En ejemplos como ¿Qué os creéis vosotros, desgraciados?; Ella, la pobre, todavía esperaba; ¡Corre tú, pelmazo!, los adjetivos contiguos a los

personales, aunque se refieren al mismo ente que estos, constituyen unidad fónica distinta de ellos.

Sustitutos de los personales de segunda persona

 La cortesía y el respeto social hacia el interlocutor han impuesto en el uso de la lengua unidades que sustituyen a los personales de segunda

persona. Como en otras lenguas, el español medieval utilizó el plural vos en lugar de tú. Este uso ha persistido en zonas de América central y del

Río de la Plata, originando el conocido voseo (que afecta sobre todo a la conjugación verbal). La intención reverencial del hablante lleva a dirigirse

indirectamente al interlocutor, designándolo mediante fórmulas con sustantivos femeninos que se refieren a cualidades relevantes. Una de

estas fórmulas, vuestra merced, desgastada por la frecuencia de empleo, ha dado lugar a las unidades usted de singular y ustedes  de plural.

Son sustantivos personales como tú y vosotros. No distinguen género y sus funciones en el enunciado son las mismas. Aunque la referencia real

que efectúan señala evidentemente una segunda persona (el interlocutor), su comportamiento gramatical se identifica con la tercera persona:

¿De veras no la huele usted, señorito? ;

 Dice que usted la despidió ;

Él sólo piensa en usted ;

Me dejó con usted para que me cuidara ;

Nos hemos rebelado contra el gobierno y contra ustedes porque ya estamos aburridos de soportarlos

La diferencia de uso entre tú/usted, vosotros/ustedes se mantiene en la Península (aunque haya variado la frecuencia social de empleo). Pero en

el mediodía (en Andalucía y en Canarias) los plurales vosotros, -as han sido sustituidos por ustedes. La confusión, en América, de tú y vos y la

total eliminación de vosotros, ha originado un uso diferente, que sobre todo tiene consecuencias en las formas de la conjugación verbal.

 

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